

Tanto batazo. Mucho swing. Mucho carrito y muchas pistas. Mucha bala. Como en los viejos tiempos que jugábamos con el 2600, y con los Ataris, y con el Nintendo, y en fin.
Rescatar juntos. Pasarse el control de pista en pista. Reírse de las burradas del hermano, gritar que no sabe, que le voy a ganar, que soy el mejor!

Muchas pelotas tiradas, muchos golpes lanzados al aire, y claro, muchas quejas: “Este control no me hace caso”. Nada diferente a cuando el control era cuadrado y yo me enredada apretando el A ó el B. En aquel día que me dieron la oportunidad, una vidita en Mario Bros. Ese día perdí la vida que me dieron al no saltar cuando la primera tortuga se me acerco: “¡Una gueva! Pasemelo”.
Lo mismo hoy.


1 comentario:
Hola!!! debe ser muy debio ser muy divertido jugar WII en aquellos años!! saludos desde el 2020!
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