martes, 8 de junio de 2010

Si yo tuviera talento

En la mañana, en un descanso que tomamos en medio de las compras tecnologías de la empresa, me sentado en una de esos negocios nuevos que pululan en los Centros Comerciales de hoy, que te venden comida, te sirven una cerveza, te cobran el internet, y que ya no dicen buen día precioso, o preciosa, al momento de pagar.


Si yo tuviera talento, dejaría de escribir sobre política, cotidianidades y tecnología, y me dedicaría tiempo completo a crear historias de personajes que habitan cantinas modernas como éstas, y son medianamente felices, hasta que un día, se mueren sin que nadie lo sepa.

Si yo tuviera talento, en vez de mil estupideces que me hablan en la cabeza, tendría palabras para crearle una atmósfera a un tipo que ve ESPN en una pantalla que promete HD y solo muestra bonitos rostros granulados e imagenes que titilan al momento del paneo. Él no quiere entender quién es el que gano el Roland Garros ni quienes están en las esquinas en la pelea repetición de anoche, sino que quiere el Palito de queso igual de caliente que el café mientras disfruta ver pasar a las chicas tetonas y nalgonas que están llegando para abrir los negocios de computadores.

Si no fuera tan despistado, y tuviera algo de talento, seguro le pondría un nombre a ese personaje, y me lo imaginaria en una empresa llena de cubículos, y diría que es un tipo cumplido, pero que espera siempre un poco o camina lento para no llegar a en punto a las citas, y que no se le conoce novia, y mucho menos la voz, pero el día del "amigo secreto" da buenos regalos y no se emborracha ni se lo pide a nadie.

Si tuviera disciplina, caminaría como él lo haría, por los parqueaderos vacíos de los centros comerciales en "día sin carro",

y sacaría un tarjeta de socio o premios, de esas que dan las "grandes superficies", para censar a sus clientes y saber sus preferencias. Me desplazaría despacio entre los coloridos, promocionales, y caros artículos de los almacenes, solo para comprar leche, comida para el gato que cuida el apartaestudio,

y de vez en cuando, cada vez que la leche, y los gatos lo pidan, pasar también por la parte de hogar, y mirar los muebles que nunca comprare, porque superan medio año de trabajo, pero que serian lo máximo para sentarse a leer revistas de farándula tecnológica, y llenar sudokus, hasta que venga el equipo medico domiciliario (sin botiquín), a tomar el pulso que se acaba de ir.



si yo tuviera talento y ganas, ese personaje y esa obligación de estar en las cantinas modernas con un televisor que me dice en lo que se demora un palito de queso y una bebida en acabarse, que soy feo, perdedor, y que el futuro, las tetas, los muebles, nunca serán míos. Entonces, sería capaz de escribir un montón de estas historias que pasan en una modernidad sin tiempo, sin clima, sin problemas, sin aventuras.

Si yo tuviera talento, pondría en boca de esos personajes, sus palabras, y describiría sus gestos, como mejor método para hacer una critica al mundo que hacemos posible, con nuestras rutinas, con tener claro qué puesto ocupamos en el sistema, con negociar nuestro calendario a cambio de salarios integrales que pagaran cuotas de tarjetas, y que éstas nos permite comprar, usar y botar productos, que poco utilizaremos.

Si me salieran tan fáciles las palabras en boca de alguien, y las benditas descripciones, les contaría, hasta con palabras bonitas, lo que es hacer una fila de 45 minutos en tu almacén preferido o banco con un padre y un hijo adelante de discutiendo de político y dos "paisas" cincuentonas detrás hablando de sus próximos retoques, o caminar en medio de la multitud y que nadie te llame por tu nombre ni te toque el hombro, y cuando alguien lo haga es para robarte.
Sería muy fácil decir lineas sobre llamadas a la mamá, diciéndole que mañana será mejor, qué cómo anda de salud, qué él anda estudiando inglés. O inventarme dos o tres nombres y personalidades de chicas, que le dan colores a la vida del amigo, cada cita en lugares que aparentan ser caros, y lo son. O pensar en todos las vidas que hay haciendo paso a paso, lo que dicen en la TV y las revistas, y los amigos de oficina, y consiguen sostener por largo tiempo, inclusive hasta la muerte, vidas normales, incluso inferiores a otros que hacen lo mismo o menos que ellos, porque el sistema tiene unos cupos, y uno no tiene el ficho ni el talento para llenar los puestos privilegiados en un mundo de esclavos laborales y espirituales.

Lo podría hacer, pero para eso falta mucho tiempo para pulir el poco talento que vino conmigo, a demás, está haciendo mucho frío en Medellín.

2 comentarios:

Alejandro Angel dijo...

Siga entonces "sin talento" compadre, que esas historias "sin talento" son mucho mejores.

La vida es curiosa y se refleja en el ojo del que la busca contar de otras maneras distintas a las predispuestas por los rotulos que impone la sociedad.

Julian Mauricio Perez dijo...

Si tuviera Talento pa escribir como vos... en vez de hacer videos haria mas post....
como tenes talento pa las dos ...
segui escribiendo y grabando asi podre seguir comentando ..