domingo, 26 de abril de 2009

Hoy, Balas Perdidas

En un domingo lluvioso en el centro de la ciudad. Mis zapatos estaban mojados por los ríos que pise, y mi garganta caliente por los “pericos” que me tome. 1 Pm, hoy, subí en el ascensor, y entramos por la puerta de cristal que dice “bienvenidos”, y en la mitad de la hermosa vista que tiene el “Canal U”, dos tiros, en diferente día y vidrio, pero igual de perdidos.

Recuerdo las balaceras en el barrio, y nosotros escondidos en la cocina, evitando algún balazo “a la loca”. Recuerdo los huecos en las paredes: Grandes, pequeños, viejos, de anoche, con y sin historias. Recuerdo el ¡Pum! Y como olvidar el ¡Pam!.

Casi nunca me escondí(amos) mucho, siempre me gusto ver quien era el de las balas. Y casi no me importo el hueco en la pared, quería era ver el casquillo. Y bueno, sé que me asusto con la bala, que me pongo blanco, que me cierro los ojos y me aterra oír un ¡pum! o un ¡pam! afuera, porque de pronto pega en mi cuerpo en vez que en el cuerpo de “los muchachos”.
Pero nada, reconozco que me gusta el misterio de la minúscula bala que pega tan duro que puede hacer meros huecos. Puros gustos que uno adquiere en un país en guerra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Encontre tu blog despues de ver que fue mencionado en http://globalvoicesonline.org/2009/03/03/colombia-medellin-tastes-fear-again/


Esta interesante. Aunque ahora vivo en los eeuu, yo me crie en la floresta.

Me puedes contar como anda ese barrio?